muchos sabores, un mismo espíritu | El Financiero

19 de febrero de 2015 11:00 AM

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muchos sabores, un mismo espíritu | El Financiero

“Cualquier país en el mundo puede producir whisky, no es una denominación de origen. Hay en Estados Unidos, Canadá o Japón”.

Se tiene la creencia de que el whiskey, que significa agua de la vida, lo inventaron los monjes irlandeses en el siglo XV. Este destilado de cebada malteada, agua y levadura también se llega a combinar con otros granos como el trigo, y se destila en alambiques discontinuos, o pot stills.

“Hay dos tipos de escocés: el blended, que es mezcla de whiskies de las regiones de Lowland, Highland, Speyside, Islands e Islay, y de diferentes destilerías, barricas y edades. Se tienen que utilizar al menos dos tipos de whiskies”, dice Guerpillon. “El single malt es un solo whisky de una sola destilería”.

Los escoceses son los más reconocidos por la calidad de las maltas, y la creatividad de los whisky makers para crear mezclas más dulces, ahumadas o turbadas. Entre las marcas más reconocidas se encuentra la casa Johnnie Walker, fundada a principios del siglo XIX, y McCallan.

También existe la categoría independiente single grain, que lucha por el reconocimiento. El año pasado el ex futbolista David Beckham y Diageo lanzaron Haig Club, elaborado en una de las destilerías de grano más antiguas de Escocia, Cameronbridge. Éste se destila en alambiques de columna y utiliza como base el grano de trigo o de maíz.

“Escocia, con más de 100 destilerías, es el principal productor de whisky tanto en diversidad como en calidad, el irlandés se ha quedado atrás; actualmente existen unas dos destilerías”, opina el experto, quien recomienda el irlandés Bushmills.

Precisamente fueron los inmigrantes irlandeses quienes empezaron a producir los destilados de grano en Kentucky y Tennesse, estados que formaban parte del Viejo Oeste.

“Ellos no podían estar sin el agua de la vida, así que empezaron a hacer sus destilados con maíz, que abunda en esa zona, y se dieron cuenta que el resultado es más suave, dulce y perfumado que el de otros granos”, dice César Ramírez, sommelier y embajador de marca de los bourbons Jim Beam y Maker’s Mark.

“Sí es un whisky, pero no todo whisky puede ser un bourbon, hay ciertas normas de origen”.

Originado en Bourbon County, Kentucky, a principio de la década de los 60, el congreso estadounidense lo decretó como la bebida nacional e impuso ciertos estándares para su creación: tiene que ser producido con al menos 51% de maíz, reposado en barricas nuevas y tostadas de roble americano y tener un mínimo de 40% de alcohol.

Aunque la ley no restringe su producción a otros estados de aquel país, por tradición se realiza en Kentucky.

Muchas veces se confunde el bourbon con el Tennessee Whiskey, el más conocido es el Jack Daniel’s, pero existen significativas diferencias en su producción.

“El Tennessee utiliza un proceso de avocamiento, después de destilar se obtiene un líquido transparente y se filtra con carbón de madera de maple que va a pigmentar y a dar un sabor ahumado”, especifica Ramírez.

“Está prohibido utilizar ese proceso en el bourbon, está prohibido pigmentarlo antes; una vez que cumple al menos cinco años de añejamiento, lo único que le puedes agregar previo a embotellarlo es agua de manantial”.

Fuente: elfinanciero.com.mx

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