Los rebeldes de Sudán del Sur logran entrar en la ciudad estratégica de Bor

31 de diciembre de 2013 07:02 PM

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Los rebeldes de Sudán del Sur logran entrar en la ciudad estratégica de Bor

Las fuerzas insurgentes contrarias al gobierno del presidente Salva Kiir han conseguido llegar hasta la ciudad de Bor, en cuyo interior se están registrando violentos combates. Según ha confirmado un portavoz del Ejército sursudanés, se ha desatado «una gran lucha». Fuentes de Naciones Unidas presentes en la zona han relatado a que los enfrentamientos se han desatado al amanecer.

Desde hacía varios días las tropas del Gobierno y los insurgentes luchaban en los alrededores de la ciudad, pero hoy los rebeldes han conseguido adentrarse en el casco urbano en lo que parece ser una ofensiva en toda regla. La situación en cualquier caso es muy confusa. No hay periodistas en la zona y toda la información llega por consultas telefónicas. Solo hacía una semana que las fuerzas gubernamentales anunciaban que habían recobrado la ciudad tras derrotar a los insurgentes.

La violencia se desató en Sudán del Sur tras acusar el presidente Salva Kiir, de la mayoritaria etnia dinka, al que fuera su vicepresidente, Riek Machar, de la minoría nuer, de intentar un golpe de estado en su contra. Machar era el vicepresidente de Kiir, pero este lo destituyó en el mes de julio.

Un factor de desestabilización añadido es el denominado «ejército blanco», una milicia irregular formada por unos 25.000 jóvenes de la etnia nuer, que, según los observadores internacionales, son leales a Machar y hasta el momento han ignorado las recurrentes peticiones de los líderes tribales para que dejen las armas y regresen a sus hogares. Su nombre obedece a que se cubren el cuerpo con unas cenizas blancas hechas de excremento de vacuno que actúan a modo de pinturas de guerra y repelente de insectos. Machar desmiente que este grupo esté bajo sus órdenes.

Así las cosas, la situación se encamina hacia un escenario de abierta guerra civil. Kiir ha ofrecido diálogo a Machar para atajar la crisis. Hoy vence el plazo que le había dado para deponer las armas. Pero Machar alega que el presidente está intentando eliminar a todos sus rivales políticos y exige antes de iniciar las conversaciones la liberación de once opositores detenidos al inicio de la insurrección, algo a lo que el Gobierno se niega, acusándolos de golpistas.

Mientras tanto los llamamientos de la comunidad internacional a la paz siguen cayendo en saco roto y se calcula ya en un millar el número de muertos causados por el conflicto en ciernes. Hoy la Unión Africana amenazó con «sanciones selectivas» a quienes obstaculizan el inicio de las negociaciones para poner fin a los combates, una advertencia que, a la luz de la situación en Bor, no parece haber surtido efecto.

Fuente: abc.es

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