La Petatera, una plaza de toros sui géneris en el occidente de México

19 de febrero de 2015 07:06 PM

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México, 19 feb (EFEMEX).- La plaza de toros La Petatera, ubicada en el municipio de Villa de Álvarez del occidental estado mexicano de Colima, es un coso sui géneris en el mundo taurino, ya que tiene la dualidad de ser "tangible e intangible".

La plaza, con corridas de toros formales desde 1943, es reconstruida cada febrero para festejar a San Felipe de Jesús, su santo patrono y protector de la comunidad ante lluvias, temblores y actividad volcánica.

"La Petatera es la más longeva del mundo y al mismo tiempo la más nueva. Tiene la dualidad de ser tangible e intangible; existe y la puedes tocar, y no existe y puedes hablar de ella sin existir", explicó César Alejandro Guerrero Ramírez, cronista del municipio.

La estructura de la plaza tiene como principal material la madera y es reafirmada con ixtle, fibra textil procedente del maguey, así como sogas y clavos, y está forrada con petates, una especie de alfombra entretejida a base palma.

"El 5 de febrero de 1857 es el inicio de la etapa moderna de la plaza y tiene 158 años de tradición. Es la más vieja y es la más nueva porque cada año se vuelve a construir", señaló el cronista. Precisó que para montarla se requieren unas seis semanas y el trabajo de 40 personas, y desmontarla se logra en dos horas.

La plaza se construye con 70 tablados (una composición de tablas que conforman un palco), 68 de los cuales son propiedad de las personas que cada año participan en la fiestas y dos son del Ayuntamiento, expuso.

Añadió que las personas ponen "su madera y su mano de obra y cada una construye su tablado o palco". Con la tercer corrida se terminan las fiestas y al día siguiente se desmonta la plaza.

Para darle resistencia a la estructura, Guerrero Ramírez explicó que "los tablados van ligados y se amarran entre sí mismos, y es una sola cadena la que queda al final".

Luego de desarmar la plaza, "cada dueño de su tablado lo guarda en su casa y el siguiente año lo vuelven a traer", añadió.

La construcción va en sentido de las manecillas del reloj y los tablados se van entrelazando uno con otro, lo que le da una estructura arquitectónica armónica.

A pesar de que siempre ha estado forrada y se han utilizado para ello los petates, al "inmueble" se le conocía como la Plaza de Toros de Villa de Álvarez. Su mote viene de la década de 1990, cuando se hizo un campus de la Universidad de Colima y los estudiantes comenzaron a decir "Vamos a La Petatera".

Tras convertirse en símbolo de la localidad, en 2007 los constructores de la plaza lograron el registro del nombre en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, y nadie más puede utilizarlo.

La plaza también fue designada Monumento Artístico de la Nación por el Instituto Nacional de las Bellas Artes (INBA) y forma parte del inventario del patrimonio cultural inmaterial de México. En julio de 2013 fue declarada patrimonio cultural del estado de Colima.

Esta temporada, el levantamiento de la plaza se inició el 25 de diciembre y concluyó el 31 de enero. Su estructura actual está "techada", también con petates, y su capacidad es de 5.000 espectadores.

El cronista aseguró que desde 1943 sólo en dos ocasiones se han suspendido las corridas debido a la lluvia y la tradición señalaba para su realización los dos primeros martes de febrero.

Sin embargo, en años recientes se han realizado tres corridas, el segundo y tercer martes del mes, así como el tercer domingo.

Este año la plaza ya cumplió una corrida el 10 de febrero con el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza y los toreros Juan Bautista y Octavio García, "el Payo", y una segunda el día 17 con los toreros Alejandro Talavante, Joselito Adame y Ernesto Javier Tapia.

El próximo domingo estará la rejoneadora Mónica Serrano y los toreros Uriel Moreno, "el Zapata", y Antonio García, "el Chihuahua".

Cuando la plaza cambia a eventos artísticos y musicales tiene la capacidad para recibir a 10.000 asistentes, y se utilizan el ruedo y las gradas.

El cronista local cuenta que los toreros que han pisado su ruedo "le tienen respeto y les genera cierto miedo porque es muy grande y no tiene callejón", por lo que muchos hacen su labor en el tercio y no salen a torear al centro del ruedo.

"Para los toreros es una adrenalina nueva. En una corrida formal siempre se llena y los toreros no vienen a cumplir solamente", dijo Guerrero Ramírez, quien sabe que los materiales con los que se construye hacen dudar de su solidez.

"(La plaza) es súper resistente, pero sabemos que el agua, la madera y el sol no se llevan; aunque en la historia de la plaza jamás se ha caído algo, ni siquiera una tabla", finalizó.

Fuente: eleconomistaamerica.com

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