Palabras del secretario de la Defensa Nacional Salvador Cienfuegos Zepeda en la conmemoración del Día del Ejército Mexicano

20 de febrero de 2015 03:15 AM

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Diputado Silvano Aureoles Conejo, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; Senador Luis Miguel Barbosa Huerta, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores; Ministro Luis María Aguilar Morales, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina; contador público Jorge Herrera Caldera, Gobernador de Durango y Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores; doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa, Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Respetables señoras y señores integrantes del Gabinete y funcionarios del Gobierno de la República; invitados especiales y distinguidas familias que hoy nos honran con su presencia.

Respetables Generales en situación de retiro; Almirantes y Generales; capitanes y jefes; oficiales, marinería y tropa; jóvenes cadetes, representantes de los medios de comunicación.

Hoy, nos damos cita en este Campo Militar Marte, para celebrar el 102 Aniversario de la creación del Ejército Mexicano. En 1913, nace el Ejército actual, cuando el Gobernador de Coahuila, el ilustre Venustiano Carranza, convocara a la voluntad nacional para crear fuerzas que restauraran el orden republicano, transgredido por la ilegalidad.

Surge el Ejército Constitucionalista, con el ideario de aquellos hombres que luchaban por libertad, paz y justicia social y, con el acendrado patriotismo de militares, herederos de los ejércitos que combatieron contra el extranjero en 1847 y en 1862. Ejército, que restableció las instituciones quebrantadas, defendió a la democracia y reivindicó las causas sociales.

Los ideales, valores y principios que conformaron a nuestra actual Institución, fueron resguardos y legados por militares que nos antecedieron, algunos de ellos aquí presentes, a quienes reconocemos su valiosa aportación y servicio prestado a la Nación, a través de las Fuerzas Armadas.

Esa es la esencia que rememoramos cada año, al darnos cita para festejar el nacimiento de nuestra Institución Armada de Tierra y que hoy cobra realce con la Inauguración del Monumento Magno Conmemorativo del Centenario del Ejército Mexicano, que tuvo lugar hace unos momentos.

Magnífica obra del arquitecto Agustín Hernández Navarro, que como ya se indicó, diseño las actuales instalaciones de nuestro Heroico Colegio Militar a quien desde aquí saludo y le externo mi reconocimiento.

Los integrantes del Ejército Mexicano agradecemos al ciudadano Presidente de la República, Enrique Peña Nieto por su iniciativa y decidido apoyo para materializar este memorial, agradecimiento que también externamos al Secretario de Educación Pública, licenciado Chuayffet Chemor y a todos los que contribuyeron en su concreción.

Monumento que permitirá estrechar la convivencia armónica entre sociedad y Fuerzas Armadas, evocando nuestro devenir y origen eminentemente popular.

Con acendrada vocación de servicio e identificado plenamente con las demandas de la colectividad.

Ejército de instituciones, Ejército del deber, no del querer. Ejército de la Nación, no de facción. Ejército de la soberanía, no de la ideología.

El Ejército de hoy, el Ejército que juntos hemos construido es el mismo que actúa en todos los ámbitos del territorio nacional.

Es el mismo que está en el Norte, en el Centro o en el Sur de nuestro país, con la misma doctrina y procedimientos, con los mismos valores y con la misma entrega a México.

Un Ejército que día a día se prepara y se actualiza para enfrentar desafíos presentes y futuros. Un Ejército con rumbo que no permite desviaciones en el cumplimiento de sus elevadas responsabilidades, que asume con entereza, decisión y valentía sus propios retos y que responde en el actuar y en los hechos.

Un Ejército sin protagonismos ni estridencias, más bien discreto y entregado a la Patria, volcado para garantizar su seguridad interior sin descuidar la defensa exterior de la Federación.

Un Ejército consciente de nuestras realidades y que aprecia la continuidad de las reformas impulsadas por el ciudadano Presidente de la República y aprobadas por el Congreso de la Unión. Reformas que se han ido consolidando para que gradualmente se perciban mejorías en las familias mexicanas.

Tomando como guía esa visión y el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, la Secretaría de la Defensa Nacional implementó su programa sectorial para sumarse a la sinergia, logrando, hasta el momento, avances significativos en el fortalecimiento de la moral y la disciplina, de la capacitación y de la profesionalización, de la infraestructura, de la eficiencia operativa y de la cobertura territorial.

Destaco lo siguiente: incremento del número de distinciones y reconocimientos a soldados y unidades militares sobresalientes; mejora en las condiciones económicas de soldado a teniente.

Mayor infraestructura hospitalaria, así como remodelación y modernización de la existente, equipándolas con tecnología de vanguardia; contratación de recursos humanos especializados para mejorar la atención médica.

Fortalecimiento del Programa Integral de Becas para hijos de militares en el activo, beneficiando a más de 19 mil alumnos en el presente Ciclo Escolar con respecto a los 13 mil del Ciclo 2012-2013.

Mejoramiento del proceso enseñanza-aprendizaje en el Sistema Educativo Militar, mediante el establecimiento de un modelo basado en competencias, actualización y mejora de planes y programas de estudios.

Dotación con más y mejor tecnología de la información y comunicaciones a todos sus planteles. Implementación de mayores grados académicos y nuevos cursos; suscripción y renovación de convenios con instituciones educativas, civiles, nacionales para que militares y derechohabientes incrementen su preparación profesional.

Además, aumento del número de plazas a militares contempladas en el Programa de Becas, tanto a nivel nacional, como en el extranjero.

Se materializó un extenso programa de obras, que incluye construcción, ampliación y remodelación de instalaciones de diversos tipos, destacando, por su importancia y dimensión, el Colegio del Aire, en Zapopan, Jalisco, y el Centro Militar de Ciencias de la Salud en esta ciudad capital.

Se han adquirido aeronaves, vehículos, armamento, equipo y material para sustituir a aquellos que por uso o antigüedad lo requieran, logrando con esto mayor seguridad para las tropas.

Se optimizaron planillas orgánicas y, con los mismos efectivos, se crearon nuevas unidades y se reubicaron otras para ampliar nuestra cobertura estratégica nacional.

Este proceso de modernización y el empeño diario de nuestras tropas permiten, en colaboración y apoyo de las autoridades civiles, obtener resultados relevantes, que se reflejan en el aporte de las Fuerzas Armadas al esfuerzo nacional para reducir la violencia, destacando el alto porcentaje en destrucción de plantíos ilícitos y laboratorios clandestinos, aseguramiento de enervantes, armas, municiones, granadas y vehículos de todo tipo, aseguramiento de moneda nacional y extranjera.

Aunado a lo anterior, y en estricto apego a las directivas de nuestro Comandante Supremo, el número de quejas en materia de derechos humanos se redujo en 42.3 por ciento en 2013 y en 60.6 por ciento en el año 2014, ambos respecto al año 2012.

De las mil 543 quejas recibidas en estos más de dos años, únicamente cuatro, sólo el 0.2 por ciento, han concluido en recomendación por parte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Estas últimas cifras adquieren relevancia al colocarse en perspectiva con los efectivos desplegados en toda la geografía nacional. Hablamos de entre 35 mil y 45 mil efectivos desplegados todos los días, realizando diariamente alrededor de mil 500 actividades o servicios militares.

Estos datos y logros son muestra de disciplina, de adiestramiento y compromiso, y explican el porqué de la confianza que nos depositan los mexicanos.

Los tiempos actuales son complejos para las instituciones, momentos definitorios que ponen a prueba la fortaleza del Estado, de nuestra Nación. Es necesario reflexionar que los obstáculos que se oponen al progreso de México son responsabilidad de todos, responsabilidad que cada quien debe asumir, tanto de sus actos, como de sus dichos.

Existen situaciones sensibles, que han despertado el pensar y sentir de la sociedad.

Las Fuerzas Armadas no han quedado exentas de dichas reflexiones. En ocasiones se nos ha señalado sin agotar los cauces legales o sin pruebas serias para tratar de desprestigiarnos y, con ello, dañar la confianza en nosotros depositada.

Quiero ser enfático, nos queda claro que es obligación, que es exigencia de todos, sin excepción, respetar la ley, los preceptos jurídicos y las decisiones jurisdiccionales.

Por ello, siempre seremos nosotros los más interesados en que cualquier incidente que involucre la participación de personal militar, sea investigado a fondo y se esclarezca plenamente.

Pongamos las cosas en claro. Deben ser las autoridades judiciales competentes las que determinen las responsabilidades que conforme a derecho correspondan.

Por nuestra parte, la Secretaría velará para que los integrantes de la institución reciban un juicio justo cuando, en cumplimiento de sus misiones, se vean sujetos a un proceso legal.

Quiero puntualizar. En el gen institucional de las Fuerzas Armadas, en la conciencia de cada soldado o marino, en el espíritu de cada mujer y hombre que porta con orgullo el uniforme militar, no existe el afán de violentar los derechos de las personas, de violentar el Estado de Derecho.

Por el contrario. Mantenemos el compromiso irrenunciable de actuar con legalidad y transparencia; respetamos estrictamente las determinaciones legislativas y judiciales, y promovemos el respeto de los derechos humanos.

Tenemos amplia voluntad hacia la cooperación y solidaridad con nuestros connacionales en rubros de salud, igualdad de género, protección de recursos naturales, Cruzada contra el Hambre.

Insisto, nuestro origen eminentemente popular, nos hace buscar la cercanía con la sociedad y actuar en favor del bienestar colectivo.

Estamos conscientes que hay aún mucho que hacer, pero estamos convencidos que siempre habrá mejores momentos para seguir construyendo a nuestra Patria.

Las Fuerzas Armadas tenemos clara esta visión. Por eso, estamos en todo nuestro país como férreos centinelas, sin descanso. Nuestro objetivo ha sido, es y será el bienestar de cada mexicano.

Es tiempo de ser creativos, de sumar voluntades para superar obstáculos; de proponer soluciones para integrar esfuerzos; de aflorar lo mejor de cada uno y anteponer los intereses supremos de la Nación a los intereses de personas o de grupos.

Con respeto, nos adherimos al sentir de toda familia que ha sufrido la pérdida de algún ser querido. Sentimiento que se suma también a la pérdida de cada mexicano, que incluye a nuestros compañeros de armas, quienes, en cumplimiento de su deber y en defensa de la sociedad, ofrecieron su vida o resultaron con lesiones incapacitantes.

Reitero, a sus familias, nuestro apoyo, incondicionalidad y solidaridad.

En este escenario y conmemoración, los soldados de tierra, mar y aire, agradecemos todas las acciones que ha impulsado para mejorar el bienestar de la gran familia militar.

Como muestra de ello, hoy, en esta ceremonia, se firmará un convenio marco que facilitará a marinos y soldados el disponer de apoyos para arrendar, mejorar, ampliar, remodelar y adquirir viviendas, lo que contribuirá en esta área prioritaria para al desarrollo nacional.

Agradecemos la confianza que nos deposita para seguir contribuyendo en la fortaleza de las instituciones y en la permanencia del Estado de Derecho.

Hoy, como ayer, avanzamos a la par de las exigencias de nuestro gran país.

Tenga usted la plena certeza de que continuaremos apoyando el camino de la transformación y seguiremos robusteciendo a la institución que heredaremos a los que nos sucedan.

La Patria exige y requiere militares profesionales, entregados y comprometidos con las mejores causas, con profunda y acendrada vocación de servicio.

Nuestra conducta debe ser ejemplo de legalidad, debe estar ajustada a la Constitución de la República y a las leyes que de ella emanen.

Debe estar sustentada en el dominio y práctica de nuestros valores y virtudes, con plena conciencia de la elevada responsabilidad de ser los depositarios de las armas de la Nación.

Continuemos sirviendo a la Patria con pasión, con rectitud y honestidad.

Llevemos presente en todo momento que cada mexicano debe estar en el centro de nuestro accionar, resguardando su seguridad y tranquilidad, respetando sus derechos fundamentales.

Continuemos sirviendo a la Patria en todo momento, en todo lugar y en cualquier circunstancia, en coordinación con las autoridades de los tres ámbitos de Gobierno.

México, nuestra gran Nación y su sociedad, confían en su Ejército, confían en nosotros; en un Ejército que aspira a seguir siendo pilar fundamental en el desarrollo y progreso de nuestros connacionales.

México y los mexicanos son la razón y causa de nuestra existencia; son la razón y causa de nuestro destino.

Fuente: radioformula.com.mx

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