China se lanza a conquistar la Luna e inquieta a EE.UU.

3 de diciembre de 2013 03:28 AM

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China se lanza a conquistar la Luna e inquieta a EE.UU.

China se anotó en la carrera por la conquista de la Luna: en la madrugada de ayer, en el sur del país, fue lanzada una sonda que irá a la Luna, la primera incursión al satélite terrestre programada por el gobierno chino. Con un robot explorador a bordo, la misión Chang’e-3 deberá alunizar a mediados de mes con la intención de explorar la superficie lunar y trasmitir imágenes desde el suelo lunar.

Esta noticia reabre la discusión sobre las potestades en la Luna, que sólo había recibido las visitas de Estados Unidos y de la Unión Soviética. Los antiguos acuerdos internacionales parecen haber perdido vigencia ante la aparición de este nuevo gran actor.

El viejo mapa se modificó y el desembarco de China generará tensiones en breve.

Hasta el momento no había problemas porque nadie más había buscado poner un pie en el satélite, pero ante la posibilidad de desarrollos mineros, el “planeta de queso” recupera su lugar en la escena espacial.

La misión Chang’e-3, puesta en el espacio hace apenas unas horas, sólo está pensada para probar la tecnología de los robots que van en ella, pero es el primer paso de algo más importante: un programa espacial de largo plazo y futuras expediciones tripuladas.

La llegada del gigante asiático inquieta los planes que la NASA también tenía para los próximos años.

Los dos piensan en el desarrollo energético ya que en el más grande de los satélites hay riquezas minerales (ver aparte) que en décadas podrían ser traídas hacia la Tierra. Es un enorme negocio que ninguno querrá perderse.

Esta situación plantea ciertas preguntas. ¿De quién es la Luna? ¿Quién puede explotar su suelo? La única legislación de referencia es el Tratado de Espacio Exterior de 1967, firmado por 126 países, entre ellos Argentina, que declaraba patrimonio común de la humanidad a la superficie lunar.

Aquel viejo acuerdo de la ONU fue redactado más por la preocupación de pactar reglas claras en la escalada espacial de aquel mundo bipolar, que por establecer una legislación precisa para futuras intervenciones en la Luna.

“Esta nueva problemática va a plantear un traslado en la concepción de soberanía. Lo que muchos pensaban que era una pavada ahora se impone como debate. Las potencias le dicen al mundo: ‘La Luna era patrimonio de todos pero los que llegamos antes tenemos ciertas prerrogativas’. Se acomodarán los futuros tratados a los intereses de los cuatro o cinco que tengan acceso y que puedan explotar su suelo”, le explica a Clarín el profesor en Relaciones Internacionales de la Universidad del CEMA, Alejandro Corbacho.

Una iniciativa presentada en el Congreso estadounidense el 8 de julio había sido el primer llamado de atención. El proyecto en discusión propone considerar como Parques Nacionales de su propiedad la áreas de la Luna en las que están los restos de las distintas misiones Apolo para “garantizar su conservación y reservar su papel histórico”. Esto avanza fuertemente con el acuerdo del 67.

En un artículo de la revista Science, el científico estadounidense Henry Hertzfeld, de la Universidad de George Washington, abordó el problema. “Si las misiones son puramente científicas y de exploración, no debería haber mucha controversia, pero si pretenden ir allí a buscar recursos, resulta controvertido”, señaló. Respecto del polémico proyecto, responde que “lo primero que debe hacer EE.UU. para proteger su legado en la Luna es ganarse el reconocimiento internacional”.

Como el antiguo tratado se refiere a la responsabilidad “de los Estados”, hay quienes aprovecharon ese agujero legal para un negocio fantástico. El empresario de Nevada Dennis Hope accionó legalmente para vender parcelas en la Luna y hasta el momento recaudó U$S 9 millones. Hay otros que hacen lo mismo en Europa y Asia.

En esa sintonía está Virgin Galactic, la empresa de turismo espacial del magnate británico Richard Branson, que promete que en poco tiempo los vuelos suborbitales que realiza su compañía podrán hacer descensos en la Luna.

Como a lo largo de la historia, los temas que antes eran abordados por la ciencia ficción aparecen cada vez más reales. Ahora sólo queda sentarse a ver quién será el primero que consiga concretarlo.

Fuente: clarin.com

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