Reciba las últimas noticias sobre temas interesantes con NewsHub. Instalar ahora.

El amo del universo / Tres guineas

13 de febrero de 2018 06:32 AM
16 0
El amo del universo / Tres guineas

Julio llegó a casa de su hijo. Tocó la puerta y, retador, exigió verlo. Se dispuso a jugar con él un rato. Sabía que lo extrañaba, pero el niño le resultaba enfadoso después de un tiempo. Si tu mamá estuviera aquí cuidándote no serías tan berrinchudo, le dijo, quién sabe dónde anda y con quién. Para Julio, Imelda es una puta. Lo abandonó, lo dejó solo y se llevó a su hijo. Se lo quitó. Si tan chingona se cree, que ella lo mantenga, si estuviera aquí conmigo yo me haría cargo de lo que Julito necesitara, pero así no, que se joda, si lo que siempre quiso fue andar de puta con uno y con otro, por eso se fue.

No recuerda las veces que llegó borracho a casa. Entre flashazos, alcanza a vislumbrar las luces de una patrulla el día que incendió la sala para obligar a Imelda a que le abriera la puerta, pero no recuerda bien el fuego ni su calor. Por la ventana quemó con el encendedor una cortina que se iluminó rápido y a través de esta vio cómo Imelda comenzó a gritar desesperada con el bebé en brazos. Alguno de los vecinos habrá llamado a la policía, pero como ella dijo que fue un accidente no lo arrestaron. Perdóname, es que me desespero porque te necesito. No me imagino sin ti y sin él. Si ya sabes que siempre he estado solo, que a mí nadie me ha querido más que tú, lloriquea. Esa será su apuesta ante el mundo: sus padres lo abandonaron, nunca contó con una familia. Me tuve que volver duro para que no me lastimaran, aprieta los puños mientras lo dice.

Para Julio, todas las personas son unas mediocres. Yo lo pude haber hecho mejor. Mi patrón era un pendejo que no le gustaba que le dijeran sus verdades. No sabe si todas las mujeres lo desean, pero él desea a todas esas tetas y esos culos. Yo, como Juan Camaney, masco chicle, bailo tango, tengo viejas de a montón y me tocan mínimo siete. El llorar o mostrar sentimientos equivale a debilidad y a homosexualidad. No llore, mijo, no sea joto, no chille como vieja. Julio está convencido de que es el amo del universo. Su verdad es única e indivisible por eso no ve, no comprende, por qué Imelda no quiere estar más con él, por qué lo hace sufrir con su ausencia, por qué le arrebató a su hijo.

Al principio fue el mejor novio, el más atento, el cautivador, el romántico. La llenó de besos y flores, le prometió el cielo y las estrellas y cuando Imelda quedó embarazada no dudó en querer formar la familia que nunca tuvo, aunque no supiera cómo. Tampoco sabía tener un trabajo estable, siempre faltaba dinero en casa y el bebé no dejaba de llorar, así que Julio optaba por irse a la calle para no escucharlo. Al regreso demandaba comida caliente y serenidad, ropa limpia y una Imelda que lo recibiera dispuesta.

Fuente: lja.mx

Compartir en las redes sociales:

Comentarios - 0